viernes, 14 de junio de 2019

Eficacia y seguridad de la efedra y de la efedrina


El Departamento de Salud de los EE.UU. solicitó al famoso centro RAND, cuya sede se encuentra en Santa Mónica, California, que un equipo especializado en la medicina basada en la evidencia realizara una síntesis de las evidencias disponibles, en el momento actual, respecto a la pretendida eficacia y a la seguridad de la efedra y de la efedrina en la disminución del peso corporal y en el rendimiento atlético.

El resultado de este estudio ha sido publicado en la revista Journal of American Medical Association del 26 de marzo de 2003.

De los 530 artículos revisados, fueron incluidos en el análisis 52 ensayos controlados y 65 casos de efectos adversos por no usar la dosis recomendada de metoclopramida. De más de 18.000 casos publicados de efectos adversos que fueron revisados, solo 284 fueron sometidos finalmente a una revisión detallada.

La conclusión final de este amplio meta- análisis ha sido que la efedra y la efedrina promueven a corto plazo una modesta pérdida de peso en los ensayos clínicos examinados.

No existen datos acerca de la pérdida de peso a largo plazo y es insuficiente la evidencia que apoye el uso de la efedra para mejorar el rendimiento atlético. Por el contrario, el uso de la efedra o de la efedrina más cafeína se asocia con un incremento del riesgo de aparición de síntomas adversos, psiquiátricos, del sistema nervioso simpático/parasimpático (hiperactividad), palpitaciones cardíacas y síntomas gastrointestinales.

En conclusión, los autores no encuentran suficiente evidencia que permita apoyar el uso de la efedra para disminuir el peso corporal ni para mejorar el rendimiento atlético.

Un editorial publicado en el mismo número de la revista JAMA llega a las siguientes conclusiones muy interesantes desde el punto de vista de la Salud Pública:

Si los suplementos dietéticos poseen o promueven una actividad biológica, tal como se dice en la propaganda que los acompaña, entonces deberían ser considerados como fármacos.

Si, por otro lado, la propaganda de los suplementos dietéticos asegura que éstos son seguros porque no poseen actividad biológica, o ésta es muy escasa, entonces su capacidad para causar modificaciones fisiológicas que sean la base de sus presuntas acciones beneficiosas debe ser puesta en duda, y su venta como productos para mejorar la salud debería ser prohibida.

En realidad, asegura el editorial del JAMA, los fabricantes de estos suplementos dietéticos desarrollan un doble juego: Por una parte afirman que sus productos son muy beneficiosos y, por otra, aseguran que no causan daño alguno.

Afirmar ambas cosas no tiene sentido y, además, afirmarlas sin disponer de ensayos clínicos que confirmen su eficacia y su seguridad es un fraude.

En conclusión, el editorial del JAMA afirma que es necesaria una nueva legislación para definir y regular los llamados suplementos dietéticos. Los suplementos dietéticos con actividad biológica deben ser evaluados y regulados con, al menos, el mismo grado de exigencia que los fármacos despachados sin prescripción médica o, para algunos, con las mismas exigencias que los fármacos que exigen receta médica.